Un tema peliagudo el que queremos tratar hoy a tenor de que muchos de nuestros compañeros de profesión, profesionales del deporte, se ganan la vida gracias a esta “mentira”.

Porque sintiéndolo mucho es lo que nos toca explicar hoy, que se trata de una mentira arraigada en el vasto conocimiento de las ciencias del deporte o peor aún de la fisiología humana.

Simplemente tenemos que echar un vistazo a los canales promocionales y tele tienda de las televisiones para ver muchos anuncios de sistemas revolucionarios que eliminan la grasa localizada, muchos artilugios para realizar ejercicios específicos que nos venden a diario la idea de que podremos sacar unos abdominales de escándalo o unos glúteos de figura del Fitness, únicamente realizando unos ejercicios concretos con unas máquinas especializadas.

También vemos parches, electro estimulación localizada, preso terapia, y una multitud de técnicas que aseguran y por tanto “engañan” al usuario en cuanto a la posibilidad de eliminar selectivamente grasa de alguna parte de nuestro cuerpo.

¿Qué mujer no se ha venido abajo cuando tras matarse a hacer abdominales y ejercicios de glúteos ve que de donde primero se le va la grasa es de su pecho? El último sitio de su cuerpo de donde le gustaría perder grasa.

Fisiológicamente es imposible conseguir esto que promueven estos sistemas mágicos. Y vamos a intentar explicarlo a nuestra manera. Con las palabras y ejemplos que tanto gusta a nuestros seguidores.

Cuando nuestro cuerpo necesita quemar grasa, sencillamente consumirá aquella que circula en sangre, se abastecerá de triglicéridos y ácidos grasos que circulan por nuestro torrente sanguíneo cuando se produce esa demanda. A la vez un sistema complejo hormonal activa el sistema de recuperar de todos los depósitos de grasa lo que se está consumiendo en esos momentos de las grasas que circulan en sangre. Es por tanto todo el enrevesado sistema capilar y circulatorio el que se encarga de introducir al torrente sanguíneo las grasas que vamos consumiendo. ¿De dónde? , pues sencillo, de donde tengamos grasa acumulada. Y salvo algunos casos concretos marcados por el sistema hormonal ese consumo es uniforme por todo el cuerpo.

Lo cierto es que aquellas zonas que deseamos reducir son aquellas donde más grasa tenemos acumulada y la lógica nos dice que será por tanto una zona que costará más que ninguna reducir. Por supuesto es cuestión de proporcionalidad.

No existe por tanto ninguna forma de indicarle a nuestro sistema circulatorio u hormonal de que adquiera las reservas de una zona en concreta. Vendan lo que nos quieran vender, no se puede.

Entonces para concluir esta semana con nuestro artículo nos vamos a una frase muy conocida en el sector: LOS ABDOMINALES SE SACAN EN LA COCINA, NO EN EL GIMNASIO.

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